El Consejo de Estado de China, gabinete del país, ha lanzado hoy lunes una investigación sobre el desprendimiento de tierras que causó la muerte de 44 personas en la provincia septentrional china de Shanxi.
Errores humanos provocaron el corrimiento de tierras, que dejó destruido el vertedero de desechos de una mina de hierro y sepultó el poblado de Sigou, del distrito de Loufan, ubicado en las afueras de la capital provincial, Taiyuan, el pasado 1 de agosto, según Wang Dexue, subdirector de la Administración Estatal de Seguridad Laboral.
Wang está a la cabeza de un equipo de 49 miembros establecido hoy y dedicado a investigar las causas del accidente, cuya gravedad fue ocultada en un principio por las autoridades locales.
Wang criticó al gobierno local por la inadecuada supervisión de la seguridad y a las autoridades de la mina por sobrecargar el vertedero, que se encuentra sobre tierra poco firme y que vence con facilidad al peso de los desechos.
"Se vieron grietas ya en abril pasado en el depósito pero no se tomó ninguna medida para remediar la situación o evacuar a los aldeanos", señaló Wang.
El funcionario aseguró que su equipo "investigará en profundidad" el accidente y mejorará la seguridad laboral en la provincia, en la que hay abundantes recursos carboníferos.
El equipo de investigación comprende a altos funcionarios del Ministerio de Supervisión, el Ministerio de Tierras y Recursos Naturales, el Ministerio de Industria y Tecnología Informática y el gobierno provincial de Shanxi.
Dos semanas después de la avalancha, el número de fallecidos ofrecido por el gobierno local era de 11, pese a que los familiares de mineros desaparecidos se quejaron de que, al menos, otros 30 permanecían atrapados bajo más de 800.000 metros de piedras y desechos de la mina.
Después de que aumentara el malestar entre los ciudadanos por el incidente, el gobierno central envió a un grupo de investigadores a Loufan el pasado 20 de septiembre.
El trabajo de rescate ha concluido y el número de muertos definitivo del accidente se ha situado en 44, además de un herido, afirmó el gobierno municipal de Taiyuan durante un encuentro con el grupo de investigación del gobierno central.
Hasta la fecha, un total de 15 cadáveres han sido recuperados.
Los familiares de los fallecidos recibirán un total de 10 millones de yuanes (1.46 millones de dólares) de compensación del gobierno, lo que supone una media de 227.000 yuanes por familia.
El número exacto de los atrapados no pudo especificarse durante semanas debido a que la mayoría de ellos eran inmigrantes y no se habían registrado en el buró local de seguridad pública.
La página web del gobierno del distrito de Loufan informó que el pueblo tenía 276 trabajadores inmigrantes a finales de noviembre de 2007, incluidos 150 procedentes de la provincia vecina de Gansu y 56 del distrito de Jiaocheng de Shanxi. Todos ellos ganaban unos 100 yuanes (14 dólares) diarios, recogiendo piezas de mineral de hierro y revendiéndolas.
El depósito, ubicado a 200 metros del pueblo, pertenecía a la Mina de Hierro Jianshan, administrada por la Compañía de Siderúrgica de Taiyuan.
Los vertederos de este tipo deben estar ubicados a, por lo menos, 500 metros de las áreas residenciales, y contar con muros para contener los residuos y evitar las avalanchas, de acuerdo con las leyes chinas. Sin embargo, el de Sigou no contaba con ninguna de estas medidas de seguridad.
El gobierno de Loufan había planeado reestablecer la aldea Sigou en otro lugar, pero abandonó el proyecto debido a que los residentes y las autoridades de la mina no pudieron llegar a un acuerdo sobre la suma de la compensación. Al mismo tiempo, la nueva ubicación planeada en un principio no tenía suficiente tierra cultivable para dar sustento a los campesinos. Fin